Por qué before the after?

Tal cual lo dice el nombre de mi blog, hoy faltan exactamente 364 días para nuestro gran casamiento, el 21 de noviembre de 2015. Y digo "gran" casamiento porque lo que planteamos inicialmente como "nosotros no vamos a hacer una tremenda fiesta", estaría tornandose en justamente eso: una tremenda noche de festejo con nuestras familias y los amigos de siempre.

Detrás de todo casamiento siempre hay una propuesta del hombre hacia la mujer. Propuesta que implica un poner los "necesarios" arriba de la mesa para abrir el horizonte a la pareja. 


Según los gustos comunes y estilo propio de ambos, el hombre irá tanteando cual será EL momento y EL lugar adecuados para lanzar LA pregunta al aire. Hay hombres que optan por inventar que "mi tía abuela cumple 90 años y lo festejamos en un salón, tenes que venirte bien vestida", para así llevar a la futura esposa a un lindo restaurant y proponerle a la luz de las velas. Otros llevan a la novia al lugar preferido de ella para que el momento sea mas especial de lo que ya es el gran momento de la propuesta. Y, por supuesto, no faltan quienes se la juegan al grito de "con este dance no reboto", e invitan a amigos de la pareja a bailar una coreografía logrando, en muchos casos, viralizar la propuesta por las redes sociales.


En nuestro caso, mi novio no optó por ninguno de estos escenarios. Más bien me despistó 100% cuando decidió que un viaje relámpago, y poco planeado, a San Francisco sería EL momento y lugar para proponerme casamiento. Nada fue distinto esa mañana ni la noche anterior. Después de dejar el hotel a las 9 am y salir a pedalear en la bici doble que habíamos alquilado -el paseo en bici doble amerita un post aparte-, le pedimos a nuestro querido Google maps que nos lleve al famoso Golden Gate bridge. 


Creo que nunca estuve más lejos de poder anticipar lo que venía como ese día. Ninguna actitud o comentario de mi novio me hacía sospechar que algo iba a pasar. Todo lo contrario, el patrón de frenar, bajar de la bici, preparar el trípode, acomodarnos el pelo (infaltable!) y sonreír para la foto no me daba motivos para pensar que algo iba a cambiar el curso de las cosas.


Hasta que llegó LA bajada de la bici, LA acomodada del trípode, LA peinada del pelo y... la rodilla al piso! Mi novio regalándome su sonrisa más nerviosa y sosteniendo una cajita con el anillo de compromiso. Aaaahh, que difícil poner en palabras la mezcolanza de sensaciones que sentí en la panza. Emoción, felicidad extrema, nervios, excitación. Pero lo más fuerte que me tocó en ese momento fue darme cuenta del largo camino que habíamos transitado juntos :)


De ahi el nombre del blog. Porque cuando bajan las emociones y hay que bajar la propuesta de matrimonio a la realidad, entras en el mundo de los preparativos por la puerta grande. Casi en forma automática tu cabeza -la de las mujeres con más frecuencia que la de los hombres- empieza un countdown. Un countdown que irá descontando días para el GRAN día. Sin embargo, esta es solo la etapa previa a todo lo que vendrá después como marido y mujer... before the after. 





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